Saturday, August 15, 2009

Receta para una exitosa “introspección”



Lo que escribo lo escribo del alma. Por lo menos aquí. Porque ya sea por alucinación propia o un sentimiento relativamente verdadero, simplemente siento que lo que aquí se lee tiene que ser decente al menos. Y aunque las métricas no son muy claras, y los enfoques son muy distintos, es fácil detectar la mediocridad por más ambigua que parezca.

Realmente este post tenía YA que ser alguno de esos viajes cómicos de sinsentidos jocosos, creativos y de extraña novedad. El Bucket Review is waaaaaaaaay overdue. Pero en las condiciones actuales de mi dañado cerebro seria simplemente inapropiado el desperdiciar un concepto tan trabajado con un humor burdo y no inspirado.

Es cuestión de respeto ya saben.

Por ello, hoy quiero hablar nuevamente de realidades y explorar de forma extraña las imágenes presentes de lo que escribo. Lo que sigue es lo que es. Poco a poco he aprendido a no limitarme… a no censurarme ni esconder alegorías falsas en mis pretensiones escritas. Y espero que alguien por ahí en lo vasto del Universo lo aprecie.

Ahora bien, ya en otras ocasiones, en otros lugares, en otros medios he explicado también porque no puedo confiarme ante la mirada desconocida de un lector anónimo. Es simplemente demasiado, y si algo he aprendido en esta vida de turbulentos sinsabores es que nunca es conveniente decir todo lo que sabes.

Nada personal, ustedes comprenderán.

Lo que hoy… o más bien ahora quiero expresar es una pequeña e inocente guía para la exitosa introspección del fin de semana. Debo admitir (porque finalmente cuando me lo propongo soy muy sincero) que todo lo que leen se produce de una necesidad personal de entretenimiento. Esto es para mí; pero también es para ti, para él, para ella, para todos los niños del mundo y aquellos que se han rehusado a vivir en el.

Por más que mi pequeño pseudónimo contenga la palabra “fiesta” es preciso aclarar que nunca me he caracterizado por ser el más “alocado” del paquete. Amargado nunca lo he sido; pero indiferente… más de una vez. Hoy viernes me encuentro en mi hogar (como muchos otros cabe mencionar). Las circunstancias de tal situación son si acaso, irrelevantes. Y la verdad, si hay una habilidad básica se supervivencia que tengo muy dominada es esa capacidad de estar solo.

Es un placer muy arraigado. Un fino oficio de extraña auto-convivencia. Es simplemente natural, dinámico e increíblemente apropiado… aunque sí… a veces es cansado. Es un placer adquirido, lo hago porque lo disfruto y el día que no sea así… el día que no pueda estar solo conmigo mismo… no habrá palabras para describir la miseria de dicha situación.

No hay duda… la soledad puede ser un hermoso placer; pero la compañía es una cruel necesidad…

Ahora, dejando lo anterior de lado, y presentándome ante ustedes como un experto en la reflexiva introspección, estoy dispuesto a darles unos cuantos consejos para encontrar a su yo interno. Él sabe realmente que es lo que necesitan, que es lo que no… y sobre todo el porqué de sus triviales engaños.

Primero que nada, es necesario que abracen la soledad del momento sin nada más que un vivo sentimiento de deber personal. Yo entiendo el daño irreparable que la sociedad moderna ha hecho en sus subconscientes; pero estar solo es un privilegio, uno casi sagrado. ¿Realmente aún no lo comprenden? En el momento en que no tengan un lugar para llorar como la vieja Ma Parker en el cuento de Mansfield comprenderán el error de sus caminos.

Con eso de lado, entendiendo la importancia de ese mágico momento; lo único que requieren para guiar su camino son ideas… o imágenes en su defecto. No se preocupen por nimiedades, simplemente cierren los ojos y empiecen a conversar.

Algunos condenarían tal actividad como una terrible pérdida de tiempo. Un desperdicio de valiosos recursos. No hay forma de probarlo realmente, y no soy partidario de la idea (no aún); pero a veces es mejor pensar que el tiempo no es más que una falsa ilusión. Un triste espejismo de movimiento.

Y finalmente… ¿Qué tan desperdiciado puede encontrarse esa abstracción de engranes y manecillas cuando me divertí de lo lindo comprendiendo aquello que invisiblemente me compone?

Con los dos puntos anteriores en claro, no hay realmente ya una limitante real para emprender ese turbulento; pero hermoso viaje personal. Donde la palabra “hermoso” tomo un significado verdadero; uno donde es posible apreciar de forma clara esa idealización estética de la belleza y su rol como anhelo de perfección.

Porque finalmente la introspección es un viaje… (Como si eso no fuera ya muy claro).

Hay cosas que pueden ayudar a desempañar las ventanas de la conciencia y elevar así la inefable calidad de una brillante experiencia de aventura y descubrimiento. La música siempre es mi opción preferida. ¡Ah! Aún así, es una peligrosa sugerencia. Tengan cuidado del bello arte de las letras musicales y su perfecta y subjetiva abstracción. La danza de notas estructuradas en bellos tonos es ya de por sí demasiado como estimulante de la conciencia… de forma que la letra de una canción puede ser simplemente una terrible limitante de interpretación personal.

Por ello digo que hay pocas cosas más bellas y apropiadas como el silencio del lenguaje ante un movimiento musical. Han de disculpar ustedes mi terrible y enfermiza afición por la música electrónica y su falta de insensatas estrofas vocales.

La oscuridad, con su fama llena de terror y negatividad, es también un gran catalizador de imágenes, recuerdos y sueños no procesados. El velo de las sombras evoca una seguridad falsa; pero apropiada. Muchas veces suficiente para soltar esa aliviadora carcajada o esa intrincada lágrima de penas inexistentes. Todo parte del complejo; pero simple, juego de la introspección.

Muchos otros elementos existen para “acelerar” o “exponencializar” el proceso. Aunque a veces, más vale tener la cautela como acompañante y no dejar que el exceso se apodere de las bondades del proceso. Porque con la intención de abrir nuestras “puertas de percepción” o sintonizarnos con nuestros más profundos deseos internos es fácil caer en las alucinaciones de ilusiones sin sentido y con una abrumadora carga de imágenes de abstracción ininteligibles.

Esto no tiene porque ser una carrera… ni un sacrificio. Es simplemente una lúdica actividad de existencialismo personal. Un juego si así les gustara verlo. Una forma de darse cuenta… de despertar… de encontrar ese místico balance que a veces no lleva más que a una condicionada mediocridad.

El proceso de introspección no es una hora… una tarde… una semana. Es una vida; sin dejar de lado la existencia en éste mundo. No teman, el miedo es totalmente reprochable. Cobardes somos muchos, algunos afrontamos la realidad y otros seguimos escapando. Pero cualesquiera que sea el caso… nunca esta demás el intentar entendernos.

Hoy… ahora mismo escribo esto con la sola intención de comenzar a deslizarme entre las sombras y los altos árboles de mi conciencia. Pero si alguno de ustedes lo lee, lo comprende… y lo disfruta… mi labor pasa de ser un simple juego a ser un bello ejercicio de verdadera y hermosa realidad.

5 comments:

Pinkrobot said...

coff coff barcaza coff
te pegó duro no poder compartir el trago, hermano... eso o escribiste esto despues del "tequilita"

Fede Fiesta said...

jajajajajaja es una combinación de factores.

You know me too well, pero aún así Fede 101 la tienes en segunda oportunidad...

*Pollito con papaas..papaaas* said...

si existe un escritor detras de un blog que me cause tanta intriga y a la vez me deje patinando siempre con su tan abstracto sentido de escribir..es eres tú!

Ultimamente paso mucho tiempo conmigo, yo le agregaria unas noches con unos arboles, viento y un zacate muy acolchonadito

Me gustó!

Fede Fiesta said...

Muchas gracias! Tengo mis leves momentos de inspiración de repente, y pues siempre se aprecia el comentario.

Kluzter Benavides said...

Estás mal.

:P