Sunday, June 17, 2012

Fragmentos de lo que no se ha escrito aún


“No sé porque me preguntó la hora. Estoy seguro que eso no le importaba. En estos tiempos todo mundo puede abrir su celular y ver rápidamente que hora es. Sin embargo, se aproximó; y con un extraño tono que mezclaba de forma natural la timidez con la seguridad de quien sabe que su pregunta es absurda pero necesaria, preguntó la hora.”


“Aunque no sé si realmente pueda culparlos. Es claro que entre estos cientos de estudiantes hay gente aterrizada, que de la misma forma que yo lo hago, se dan cuenta del patético intento de llamar la atención de algunos de los asistentes y sus pretenciosas preguntas fuera de lugar. Pero definitivamente no son la mayoría. Y desconozco si el sentido común es algo que se enseñe, se aprenda o simplemente se tenga; pero si estoy seguro que crecer en esta sociedad hace muy difícil cualquiera de las tres cosas. Por ello no estoy seguro si deba culparlos.”


“Todo esto lo anhelaba y lo peor no era que no tuviera palabras para expresarlo… el problema era que no tenía sentimientos para expresar.”


“Pero ahí, cuando la oportunidad para tratar de conocerla era clara, casi obvia; fue entonces que me di cuenta que todo esto lo hacía solo por mí. Que lo que me interesaba de ella era solamente el comprenderme a mi mí mismo en el origen de ese deseo. ¡Qué egoísmo tan más descarado! Me entendí entonces como alguien totalmente vacío.”


“Nuevamente me veo sorprendido de mi propio comportamiento, cómo si por más predecible que fuera no pudiera yo verlo con claridad. Es... como ver una foto demasiado cerca. No importa que tan bien definida se encuentre, no hay forma de distinguir lo que retrata.”


“Sentía una quietud que solo puede venir de viajar casi un día entero.”


“Cuando te encuentras en una ciudad extraña por un corto período no hay tiempo de establecer relaciones significativas en una base sólida de amistad. Tienes que catalizar el proceso, adelantarlo, llevarlo a su extremo. Tienes que conocer gente sin saber quiénes son y asumir que comparten intereses. Pero hay que hacerlo rápido, pues en pocos meses todo habrá llegado a su fin. Por ello hay que asistir a fiestas todos los días y beber como si no hubiera un mañana. Hay que meterle velocidad al asunto… intensidad y, si fuera posible, un sentimiento de éxtasis y reclamo de libertad.”


“No recuerdo de manera textual el comentario; pero hacía alusión a la reciente eliminación de la escuadra tricolor en la contienda mundialista. ¡Ah, qué golpe más bajo! El orgullo futbolístico es el pariente aparentemente inofensivo de los nacionalismos de antaño. Hay pocas cosas que calientan los ánimos con tanta prontitud como un insulto deportivo.”


“El solo viaje en tren ya me producía un intenso sentimiento de realización. Me sentí bien. Bien de que dentro de mis alucinaciones de opresión y las apariencias de libertad pudiera yo tomar un tren y recorrer un camino desconocido a un precio tan accesible y con una seguridad tan reconfortante. La seguridad que para ir a dónde quería no me quedaba más que elegir el destino y permanecer algunos minutos en un vagón cuyo trayecto se encontraba ya predefinido. Uno de esos momentos en los que solo desde lejos es posible observar la contradicción de sentirse libre al recorrer un camino ya delimitado. Destino le llaman algunos cuando se refieren a este fenómeno en la vida.”


“Dicen que es estúpido enamorarse de una desconocida. Yo pienso que es la manera más correcta de enamorarse;  y sin querer sonar trágico, tal vez la única forma de hacerlo.”


“Es refrescante porque, a diferencia de muchas, ella no es tonta. Pero eso lo sabía desde antes de verla aquí, en persona. Le pongo atención, disfruto cuando la conversación se torna hacia ella. Me siento cómodo cómo espectador, siempre lo he hecho. Invariablemente me tocará el turno de hablar y aunque sé que puedo manejar las trivialidades de esta conversación, no estoy seguro si puedo hacerlo de manera elocuente. Eso me preocupa. No me gusta decir cosas sin pensarlas -aunque tampoco me gusta expresarlas tras pensarlas demasiado-.”


“No me gusta hablar sobre negocios. No me gusta ni siquiera la palabra. Neg-ocio. Negar el ocio. Que atrocidad más grande. Así es como funcional el mundo y sería, no solo reaccionario, sino también un poco estúpido el pretender que se puede escapar de esto en su totalidad. La noción del éxito que manejamos se encuentra terriblemente estandarizada. Es algo que, tras reflexionarlo un poco, da algo de miedo.”


“Mientras escribo todo esto una familia baja las escaleras del hotel y salen cargados con maletas, edredones, sombreros, almohadas y juguetes. Que incomodidad. Repite el sentido común que hay que viajar ligero; y agregaría que no solo de pertenencias y equipaje, pero también ligero de pesadez, ligero de preocupaciones, ligero de angustias y ligero de tiempo. Incluso, ligero de compañía.”


“Es un poco frustrante esto de las fotos. Por un lado, son solo retratos vacíos. No indican nada. Ayudan a recordar el cuadro, pero no el momento. Si el instante es realmente significativo, la foto lo desvirtúa, pues todo lo que ese momento provoque desbordará de la imagen y será difícil de emular incluso en los rincones de la memoria y la imaginación. Por otro lado, si el momento es soso, común e insignificante -como es este caso en particular- la foto engañará a nuestra memoria en algunos años cuando tratemos de recordar por qué decidimos capturar ese fugaz evento. Si algo aprendería es que son aquellos instantes que no puedes fotografiar los que realmente valen la pena.”

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